El precio de una aplicación móvil depende de lo que debe hacer, no de una tarifa fija. Una app de presentación y una app de negocio conectada a sus herramientas suponen cargas de trabajo muy distintas.
Es el primer factor de precio. Una app de presentación o catálogo arranca en torno a 3.000 € (sin IVA). Con cuentas de usuario, cuente unos 6.000 €. Una app de e-commerce o marketplace ronda los 12.000 €. Una app de negocio a medida, conectada a sus procesos, se sitúa hacia los 18.000 € en adelante.
Publicar solo en iOS o solo en Android cuesta menos que apuntar a las dos. Cubrir iOS y Android en una sola app eleva el presupuesto en torno a un 50 %, porque hay que probar y publicar en dos ecosistemas distintos.
El registro, el inicio de sesión y la gestión de perfiles añaden desarrollo (unos 800 € sin IVA). El pago integrado en la app exige una integración segura y pruebas a fondo (unos 1.200 € sin IVA).
Notificaciones push, geolocalización y mapa, mensajería o chat, sincronización sin conexión: cada función es un módulo que diseñar y probar. Una mensajería o un modo sin conexión pesan más que una notificación simple.
Conectar la app a una herramienta existente (CRM, ERP, software de negocio, API de terceros) añade trabajo de integración. Cuantos más sistemas tenga, o más específicos sean, más sube esta partida.
Si la interfaz hay que crearla por completo, prevea una partida de diseño. Si necesita un panel de control para gestionar sus contenidos, sus usuarios o sus pedidos, es un back-office que desarrollar además de la propia app.
Un proyecto que entregar en un calendario ajustado (menos de tres meses en una app de cierto tamaño) moviliza al equipo con más intensidad. Un plazo urgente añade en torno a un 20 % al presupuesto.